viernes, julio 19, 2024

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Ocho de cada diez españoles han comprado artículos que sólo han utilizado una vez

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La importancia de la sostenibilidad y la conciencia sobre el impacto ambiental ha aumentado significativamente entre los ciudadanos europeos en los últimos años​ (MDPI). Sin embargo, el continuo lanzamiento de nuevas colecciones y productos sigue suponiendo un problema para el medio ambiente, y a menudo causa el olvido de productos ya fabricados -plenamente funcionales- que ya se tienen en casa, en favor de un consumo menos reflexivo. Según un estudio reciente de Wallapop, 8 de cada 10 españoles han comprado artículos que sólo han utilizado una vez[1]. Durante este mes de junio, en relación al Día del Medio Ambiente[2] y la Semana Verde Europea[3], Wallapop quiere poner en valor la necesidad de apostar por un consumo más circular, consciente y responsable, que preserve nuestro planeta y favorezca al conjunto de la sociedad.

El modelo de consumo excesivo actual contribuye significativamente a la sobreexplotación innecesaria de materias primas y la contaminación ambiental. Según un estudio de la Fundación Ellen MacArthur, la industria de la moda produce 92 millones de toneladas de residuos al año. Por otro lado, la industria tecnológica genera 50 millones de toneladas de residuos electrónicos anuales, de los cuales solo el 20% se recicla adecuadamente, según datos de la ONU; y según la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), cada año se desechan alrededor de 10 millones de toneladas de muebles en Europa.

Gracias a la comunidad de Wallapop, el consumo circular en España ha tenido un impacto medioambiental y económico muy positivo, logrando mitigar algunos efectos negativos del modelo de producción actual. Durante el 2023, la compra y venta de artículos reutilizados ahorró al entorno 524 mil toneladas de emisiones de CO2, el equivalente a dar 60 mil vueltas alrededor de la Tierra por el ecuador en coche; 19,7 mil millones de litros de agua, que equivalen a 197 millones de duchas de 5 minutos; y 22,7 mil toneladas de plástico, suficientes para fabricar 162 millones de Barbies.

El valor de lo que ya está hecho

La fabricación de nuevas colecciones y el cambio de tendencias es cada vez más frecuente y crea una sensación de falsa necesidad de artículos para estrenar. La producción de nuevos materiales y generación de residuos conlleva una alta emisión de carbono y extracción de recursos, que superan la capacidad de reposición de la Tierra[4]. Un informe del Foro Económico Mundial destaca que la industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono y utiliza más energía que la industria de la aviación y el transporte marítimo juntos. En el sector de la tecnología, la producción de dispositivos electrónicos contribuye al 2% de las emisiones globales de carbono, comparable a la industria de la aviación.

No obstante, existen objetos ya fabricados que pueden tener una segunda vida gracias a las plataformas de reutilizados. De acuerdo con los datos analizados por Wallapop junto con Deloitte en su estudio de 2022*, en el 56% de los casos, los productos anunciados en la plataforma no continuarían teniendo una vida útil si no cambiaran de propietario, es decir, sus dueños pensaban desprenderse de ellos o simplemente tenerlos en casa sin usar. Además, la comunidad de Wallapop también confirma que, en el 81% de los casos, su compra en Wallapop ha sustituido la de un producto nuevo, limitando así la necesidad de artículos por estrenar.

La compra y venta de productos en plataformas de reutilizados no solo genera un beneficio económico para el vendedor y el comprador, sino también para el medio ambiente. Este tipo de consumo genera un ahorro total que asciende hasta los 2.463 millones de euros en 2023, el equivalente a lanzar 40 cohetes Falcon 9 de SpaceX al espacio. Y supone que los más de 19 millones de usuarios de Wallapop en el sur de Europa perciben un ahorro promedio de 362€ al año.

La transición hacia un modelo de consumo más sostenible y responsable es un esfuerzo colectivo. Al reducir el consumo de nuevas colecciones y centrarnos en lo que ya está hecho, es cuando se avanza hacia la preservación de nuestro planeta. Los datos de nuestro modelo de impacto demuestran que es momento de reimaginar nuestras prácticas de consumo y producción, y comenzar a priorizar la sostenibilidad a largo plazo”, ha declarado Pol Fàbrega, responsable de sostenibilidad de Wallapop.

En conclusión, dentro de los objetos reutilizados se esconde un valor único y personalizado que las nuevas colecciones no pueden igualar, no solo a nivel emocional o estético, sino utilitario. Revalorar y reusar estos productos se convierte en un camino clave para devolver al planeta su equilibrio y comenzar a recuperarlo para las generaciones futuras.

*Metodología: para hacer el cálculo se seleccionaron más de 50 productos representativos del 88% del total de ventas a través de Wallapop, tomando en cuenta tres variables diferenciadas:

  1. Cuántas de estas compras realmente sustituyen la de un producto nuevo (la llamada “tasa de reemplazo”)
  2. Cuánto se ahorra al planeta (y al bolsillo) cuando se compra un artículo reutilizado en lugar de fabricarlo nuevo.
  3. En el caso de algunos productos como vehículos de motor, lavadoras o neveras, qué emisiones tiene su uso (para contrarrestar el hecho de que los productos más antiguos pueden tener una menor eficiencia energética).

Esta metodología ha sido desarrollada en colaboración con Deloitte para Wallapop.

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