Las empresas necesitan algo más que iniciativas sostenibles: deben poder demostrar qué resultados generan. Esa ha sido la idea central de la ponencia De la acción a la huella: el dato como prueba del impacto, impartida por Marco Postigo, deputy sales manager de Informa D&B, en el III Congreso de Sostenibilidad.es organizado por Grupo Merca2.
Postigo ha defendido que la información es esencial para analizar, prevenir y tomar decisiones. En un entorno en el que las compañías reciben cada vez más solicitudes de datos relacionados con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), disponer de información de calidad y saber documentarla se convierte en una necesidad.
La sostenibilidad afecta a cuestiones tangibles —como el aire, el agua, los recursos y las personas— y exige sistemas que permitan comprobar cómo evolucionan los resultados. Sin datos fiables, las empresas tienen dificultades para evaluar si una medida funciona, identificar qué debe corregirse o explicar a terceros el alcance de sus avances.
Medir bien para poder mejorar
La medición solo resulta útil cuando se apoya en datos consistentes, documentados y comparables. Una organización puede poner en marcha acciones, pero necesita indicadores adecuados para valorar sus efectos y conocer si avanza hacia los objetivos definidos.

La calidad del dato es especialmente importante en los informes de sostenibilidad, en la respuesta a solicitudes de clientes y socios comerciales y en el uso de herramientas tecnológicas. Los datos incompletos o poco fiables pueden conducir a conclusiones equivocadas y debilitar la credibilidad de la información que la empresa comparte.
Trabajar con datos permite detectar riesgos y anticipar necesidades. En lugar de limitarse a recopilar información para cumplir un requisito, las organizaciones pueden utilizarla para priorizar inversiones y comprobar la evolución de sus políticas.
La información como base de la confianza
La ponencia se ha enmarcado en una jornada que ha abordado transición energética, economía circular, movilidad, construcción, inteligencia artificial y salud. Aunque se trata de ámbitos diferentes, todos comparten la necesidad de acreditar resultados y evaluar el impacto de las decisiones.
El reto aumenta cuando las empresas deben manejar información de distintas áreas y proveedores. Contar con procesos claros para recopilar, verificar y actualizar los datos facilita la comparación y ayuda a responder a las demandas del mercado. También permite que la sostenibilidad se incorpore a los sistemas habituales de gestión.
El planteamiento de Marco Postigo conecta con el lema De la acción a la huella: impactar es la meta. Para demostrar el impacto no basta con enumerar proyectos: hay que definir qué se mide, con qué información y cómo se verifican los resultados. La calidad de los datos se convierte así en una condición para mejorar y construir confianza.
De la información a las decisiones empresariales
Los datos de sostenibilidad pueden ayudar a priorizar inversiones, detectar riesgos y valorar qué medidas necesitan cambios. Para que cumplan esa función, deben formar parte de los procesos de gestión y no limitarse a recopilarse cuando llega el momento de elaborar un informe. La información útil permite relacionar objetivos con actuaciones y analizar si los recursos empleados están contribuyendo al resultado esperado.
La ponencia de Marco Postigo ha subrayado una cuestión transversal al congreso: el impacto necesita evidencias. Esa exigencia afecta tanto a la comunicación ambiental como a la gestión energética, la movilidad, la construcción y el bienestar. Una organización que conoce sus datos está mejor preparada para explicar sus avances y reconocer las áreas pendientes. Medir no garantiza por sí solo una mejora, pero permite identificarla, evaluarla y corregir el rumbo con más fundamento.
Los datos deben ser comparables y trazables
Una estrategia de medición necesita definir qué información se recopila, quién la proporciona, con qué periodicidad se actualiza y cómo se comprueba. Sin estos criterios, los indicadores pueden perder consistencia y resultar difíciles de comparar entre periodos o áreas de actividad. La trazabilidad facilita conocer el origen de un dato y explicar cómo se ha utilizado para llegar a una conclusión.

Esta necesidad cobra importancia cuando la información procede de distintas unidades de negocio o de proveedores externos. Las empresas deben establecer procesos claros para evitar duplicidades, lagunas o interpretaciones distintas de un mismo indicador. La calidad de la información no depende solo de disponer de herramientas digitales, sino también de acordar definiciones, asignar responsabilidades y revisar los resultados.


